CASA CORREDOR DE LA BIÓSFERA

Ubicación: Cerro Cárcel, Valparaíso

Área: xxx m2

Año de construcción: 2014 – 2019

Diseño y construcción: Tomás Elizalde

Arquitecto Colaborador: Frac Arquitectura

Información enviada por Tomás Elizalde

Valparaíso está dentro del corredor biológico y reserva de la biósfera que se encuentra entre Peñuelas y La Campana, característica que envuelve a la ciudad-puerto y que se expresa de múltiples formas. Ubicada en el cerro Cárcel, sobre la cota cien, orientada al norte, entre medio de dos quebradas, subiendo una escalera empinada, en un pasaje sin nombre, “la casa corredor de la biósfera” está situada donde había otra casa: un vestigio del pasado rural de Valparaíso, que fue abandonada con cien años de historia adentro. Cinco años después, desde aquel hallazgo inicial, es lo que es ahora. Y eso se lo debo a todo el equipo de arquitectos, artistas, inventores, técnicos, maestros, ayudantes, estibadores, talleres y amigos que colaboraron y aportaron con su experticia, oficio, voluntad y visión, a la sinergia de esta obra hecha a mano.

La obra contempló el reciclaje en todas las etapas: puertas, ventanas, baldosas, balaustres, revestimientos, pilastras, cornisas, tablas de piso, herrajes, vidrios de colores y vigas y pies derechos de distintas escuadrías, que fueron encontrados en casas que ya no existen. También conseguí adobes, adobillos y quinchas desechadas como escombro en las demoliciones. En el camino se sumaron otros elementos tales como las lucarnas, mármoles y piedras. Todos estos elementos, previamente obtenidos, permitieron dar forma al proyecto. La relación de las distintas proporciones, geometrías y estéticas, me llevaron a observar escalas y dimensiones que se repetían. También incursioné en el estudio y aplicación de la geometría sagrada.

El trabajo de seleccionar y sacar la pintura a todo lo encontrado, de limpiar el terreno, de sacar escombros y ripio, de subir el material, de erigir los muros perimetrales y contenciones, fue arduo y prolongado. Mas este tiempo, fue necesario para entender la geografía, probar distintas configuraciones y darle forma definitiva al programa. Consideré las siguientes aristas como esenciales:



1.
Que toda la estructura, exceptuando los muros cortafuegos, fuesen en tabiquería en madera reciclada y ensamblada.


2. Que fuese eficiente energéticamente mediante el uso de distintas técnicas en tierra cruda- según orientación: quincha seca, quincha húmeda y adobillo-, y sistemas de ventilación pasiva.


3. Que tuviese techo vivo y un sistema integral de reciclaje de aguas grises y aguas lluvias, mediante el uso de biofiltros en base a plantas, además de un sistema de captación de humedad mediante drenajes colocados bajo todos los pavimentos exteriores.


4. Y por último, que estuviese rodeada de vegetación, permitiendo así, la regeneración del hábitat.
Más de diez mil fueron los ladrillos pejesapos reciclados que fueron utilizados en contenciones, cortafuegos y pavimentos exteriores. A esta estructura se acopló parte de la carpintería en madera, donde basas de 8” por 8” en roble hicieron de cadenas. Los adobillos se ocuparon en los muros que dan al norte y al poniente; la quincha seca en los muros que dan al sur; la quincha húmeda en los tabiques que separan las habitaciones. Un sistema de ventilación pasiva se extiende entre todos los recintos de la casa, permitiendo la circulación de aire según convenga.

TEXTO DE LAS AUTORAS
La casa fue construida en un terreno en pendiente del cerro Cárcel en el que anteriormente existían ranchos en estado de deterioro, como vestigios de un Valparaíso rural. Para construirla se debió demoler lo existente y contener áreas de cerro. El diseño nace a partir de materiales de demolición de otros inmuebles, encontrados por el restaurador y propietario de la casa de la casa, Tomas Elizalde. Cada pieza encontrada de otra construcción fue cuidadosamente retirada, restaurada y llevada al lugar de la obra. Pinaculo, vitrales, maderas de roble y pino oregon americano, ladrillos, adobillos, entre otros ornamentos metálicos y de yesería se incorporaron al diseño, evidenciando el valor a los oficios y a la materia. Al realizar demoliciones, generalmente se considera al adobillo como escombro. En el caso de los adobillos usados en esta obra, estos fueron retirados de otros inmuebles cuidando mantener la hendidura para su ensamble posterior, y los que no podían recuperarse en su morfología se usaban para mortero o revoques, remojándolos en agua y reocupando el material. La casa tiene una altura de muros de X metros, con una altura interior de piso a cielo de X metros. La estructura de madera es de roble pellín, con pie derechos de escuadrías de 3”x4” y 4”x4” ensamblados a media madera, caja y espiga y ensamble de espera, con listones de X de 1”x1”. Para su estructura se usaron también maderas en escuadrías de 6”x6”, 8”x8”, 6”x10”, 10”x10” y 4”x12”. Los adobillos miden 45 x 10 x10 cms y están unidos entre sí con mortero de tierra de 2cms, con elementos de sujeción adicionales para contenerlos, como alambre y malla. Los alambres se colocaron en forma de zigzag, amarrados entre cada cruce y se colocó malla de gallinero sobre pies derechos para asegurar el agarre del mortero. Los muros tienen un revoque grueso de tierra y paja, y un revoque fino de tierra con mayor porcentaje de arena, el que en algunas zonas está revestido con papel mural o maderas. El revestimiento exterior es de raulí y pino Oregón americano sobre un listón fijado al pie derecho. Posee piso parquet sobre radier, con un sobrecimiento de ladrillos y fundación corrida. Los muros de adobillo se colocaron al norte para aprovechar la masa térmica disponible en ellos y hacia el sur, se utilizaron muros de quincha con bastante paja para la aislación térmica. Se utiliza ventilación pasiva y reutilización de aguas grises mediante biofiltro.
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Valentina Dávila Urrejola, Arquitecta
U. de Chile, Magíster PUC-Rio.

Javiera Contreras Silva, Arquitecta
U. de Chile, Magíster U. de Valparaíso.
Contacto | eladobillo@gmail.com